Eucaristía en memoria del Hno. Manuel García Viejo

Eucaristía en memoria del Hno. Manuel García Viejo

Eucaristía en memoria del Hno. Manuel García Viejo

Ayer celebramos en la capilla del Hospital Sant Joan de Dèu de Esplugues una Eucaristía en memoria del Hno. Manuel Garcia Viejo, víctima por Ebola el pasado 25 de Septiembre. Asistieron cerca de 200 personas, la mayoría profesionales de nuestros centros que lo conocieron en sus estancias en Sierra Leona.

La Eucaristía fue presidida por el Hno. Miguel Martín y concelebraron con él los Hermanos Ramón Martin y Ricardo Dasi. La Coral del Hospital también participó con diversos cantos, destacando el Gure Aita (Padre Nuestro en vasco). Se leyeron algunos comunicados de agradecimiento, resaltando la entrega, profesionalidad y cercanía que a todos nos ha dejado la persona del Hno. Manuel en nuestro recuerdo.
También se tuvieron presentes los 18 miembros de la Familia Hospitalaria que han perdido la vida en este brote de ébola tanto en el Hospital de Monrovia (Liberia) como en el Hospital de Mabesseneh/Lunsar (Sierra Leona). Asimismo se hizo una oración por la situación creada en estos países, afectados de pánico, incertidumbre e impotencia para pararla y que cada día va cobrando mas vidas humanas.

A continuación os reproducimos algunos te los textos y testimonios leídos en su idioma original:

Testimoni de la Vicky

La muerte forma parte de la vida y es un momento inevitable que llegará a nuestras vidas, sin embargo es muy difícil para nosotros aceptar la muerte de un ser querido, en este caso un ser muy querido, Manuel.

Nos invaden muchos sentimientos, incluyendo la impotencia por no haber podido evitarlo. Es difícil encontrar las palabras adecuadas para despedir al hermano Manuel, todos hemos perdido a un ser muy estimado, pero probablemente quien más notará su pérdida es la población de Mabesseneh. Les faltará aquel buen médico bonachón y trabajador, capaz de olvidarse del sueño si era requerido a cualquier hora, capaz de sonreír delante de cualquier adversidad, de consolar a pacientes y compañeros, de compartir queso y jamón, de regalar alegría, consejos, y hasta dinero a aquel que lo necesitaba. No voy a hablar mucho, lo mejor es decir poco, pero activar vuestra memoria para que recordéis los paseos con Manuel, las risas con Manuel, el quirófano con Manuel, las ecografías con Manuel, las comidas con Manuel, los partidos del Madrid o del Barça con Manuel etc…..

Por favor guardad esos recuerdos con vosotros, es el mejor tesoro que tenemos, el recuerdo de una vida ejemplar, no olvidéis nunca al hermano Manuel.

Espero Manuel, que nos estés escuchando y se te escape una risita juguetona aceptando este pequeño y humilde homenaje que te ofrecemos, mucho menos de lo que te mereces, pero con el máximo cariño que disponemos.

Pregàries

Para que el mundo rico no gire la cara a las necesidades más vitales del mundo pobre. Que sepamos cada uno comprometernos y colaborar en la recuperación de la dignidad de quienes sufren a causa de la pobreza, el olvido, la violencia o la enfermedad.
Roguemos al Señor.

Por el personal sanitario de todo el mundo que afronta su trabajo con dificultades, riesgo y muchas veces miedo. En especial por Teresa Romero y por todas las personas afectadas como consecuencia de los cuidados que han dispensado a enfermos de ébola.
Roguemos al Señor.

Para que el trabajo de la comunidad científica de sus frutos y podamos afrontar el reto de enfermedades como la malaria o el ébola que arrasan el continente africano y otras zonas del mundo.
Roguemos al Señor.

Para que el Hospital de Lunsar mantenga la esperanza, a pesar de las muchas pérdidas de personal. Que después de la segunda cuarentena vuelva abrir las puertas y pueda servir en las múltiples necesidades sanitarias a su población.
Roguemos al Señor.

Por el hermano Manuel que tanto ha dejado en nosotros y en todos los que conocieron su dedicación plena sirviendo humildemente, generoso y alegre. Y a su vez por todas las personas que dedican su vida al servicio de los más pobres con su trabajo silencioso, dando amor y esperanza. Que sean un referente para todos.
Roguemos al Señor.

Por todos los hermanos y hermanas misioneros. Por los que siguen trabajando al servicio de los pobres. Por los que han muerto a causa de su entrega, en especial los hermanos Manuel, Miguel, Patrick, George y la hermana Chantal.

Agraïment de la Comissió de Cooperació de la Fundació Althaia

Gràcies pel teu somriure. El primer somriure que ens va rebre a l’arribar a Sierra Leone, que ens va animar incansablement durant la nostra estada i que ens ha seguit al llarg de tots aquests anys.

Gràcies per la teva humanitat i humilitat, pel teu tarannà tranquil i conciliador, pel teu caminar cautelós però ferm.

Gràcies per obrir-nos les portes de casa teva, del teu hospital i de la teva gent. I de fer-nos comprensible el dia a dia de Mabesseneh des de la mirada de blanc occidental.

Gràcies per les passejades de mitja tarda, els xurros, les coques, les pel•lícules nocturnes, els vermuts del diumenge…

Gràcies per la teva generositat. És commovedor poder conèixer gent avui en dia que hagi dedicat tant als altres.

Gràcies pel teu treball dur i la teva passió per la feina i els pacients. Incansable, infatigable… Sense tenir mai un no per ningú a cap hora ni a cap dia. Amb l’esperit i la ment oberta per continuar aprenent i recollint quelcom de cada un dels que hem passat per Mabesseneh.

Gràcies per la teva mà estesa i per la teva bondat. Company, amic, confident, conegut…

Gràcies per ensenyar-nos que la vida és molt simple malgrat la fem complicada.

Gràcies per compartir amb nosaltres el teu saber professional, personal, de la vida, de Déu… Per les converses més supèrflues i d’altres de més profundes. Sempre, però, amb alguna cosa per aprendre.

Gràcies per l’oportunitat i la sort que hem tingut de poder conèixer i compartir alguns moments de la nostra vida amb algú tan extraordinari com tu!

No t’oblidarem! Pels que t’estimen, existeix l’eternitat!!!

Testimoni de José María i Susanna

Eras un hombre bueno.
Con la sabiduría que da la sencillez y el llevar treinta años dándolo todo. Tuve la suerte de poder conocer tu trocito de África y de compartir contigo trabajo, paseos largos y conversaciones todavía más largas.

Eras un hombre bueno. Con las cosas claras. Las cosas verdaderamente importantes, las que a veces nos cuesta entender toda una vida.

Estás en mi alma. Y en el alma de muchos, Manuel, descansa en paz.

Yo también conocí a Manuel. Como tantas otras personas, tuve esa suerte.
Un viaje a través del tiempo para caer de golpe, a pocas horas de vuelo, sobre otro continente con otra tierra, otros olores, otras texturas, otra vida y… otra muerte diferente a la mía, a la de aquí.

Conocí a Manuel y no explico nada nuevo si digo que me impactó. Porque era la pura imagen de los orígenes, del ser que sólo es eso, ser humano sin adornos superfluos ni sofisticación. Sencillo, noble, trabajador… sin dobleces. Una persona firme en lo que creía y en lo que hacía, en cómo lo hacia y en por qué lo hacia.

Mucho me temo que posiblemente por eso se contagió…, porqué sabía para qué estaba él allí.

Creo que consiguió elevar casi al mismo nivel la medicina y el alma y trabajar con las 2 a la vez. La medicina puesta a los pies de cualquiera que la necesite, sin dudas… Porque aunque en algunos momentos sintiera miedo o incertidumbre… siguió. ¿Conocéis a alguien así?

Por eso impactaba Manuel! Porque no estamos acostumbrados a eso.
Algunas veces charlé con Manuel sobre las razas y las diferentes formas de vivir. Él no era consciente y yo empezaba a vislumbrar que hay otra raza de personas: la de él y de algunos otros capaces con mayúsculas de creer, de vivir de la forma más sencilla y mas pura y hacer cosas enormes. Personas de esa otra raza que hacen que hoy y desde hace dos semanas estemos con el alma rota porque seríamos muy ciegos si no nos diéramos cuenta de lo que hemos perdido.

Estas últimas semanas he oído en diversas ocasiones hablar por la radio al Padre Garayoa de la vida allí, de su amigo Manuel. Dijo algo con lo que estoy muy de acuerdo: dijo que Manuel es patrimonio de la humanidad. ¿Cómo podíamos cuidar obras y monumentos y no a personas como el?

Yo añadiría: como ellos.

En otra entrevista reciente por la radio Garayoa también ha dicho que ahora el miedo nos ha explotado en la cara y no sabemos muy bien qué hacer, pero que en África mueren muchas personas cada día y hasta ahora no hemos hecho demasiado. Tal y como esta todo ahora, con la que se ha montado –decía Garayoa– si yo cogiera el ébola, ¿cómo os pediría que me llevarais a España para tratarme?

Ahí, en ese segundo, me he dado cuenta de que además de conocer a Manuel también aprendí de él y ni mi mente ni mi alma han dudado un segundo en contestar. ¡Yo! Yo te cuidaría aunque sólo pudiera secarte el sudor. A mí sí que me lo puedes pedir. Me lo puedes pedir porque como digo, además de conocer a Manuel aprendí de él.
Por eso me ha dolido tanto escribir cada una de estas líneas.

Cant final. La vall del riu vermell

Trobarem a faltar el teu somriure.
Diu que ens deixes, te’n vas lluny d’aquí.
Però el record de la vall on vas viure,
no l’esborra la pols del camí.

El teu front du la llum de l’albada,
ja no et solquen dolors ni treballs
i el vestit amarat de rosada
és vermell com el riu de la vall.

Quan arribis a dalt la carena,
mira el riu i la vall que has deixat,
i aquest cor que ara guarda la pena
tan amarga del teu comiat.


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